Por qué escalar

Nunca había tenido la oportunidad de acudir a una conferencia, y de repente me tocaba hacer una. No sabía cómo lo iba a hacer, todo era nuevo para mí. Así que hace tiempo había decidido no prepararme nada. Tenía hechos unos vídeos cortos para proyectarlos, pero no me escribí ningún guión. En su momento me pareció una buena idea.

El público era mucho más numeroso de lo que me esperaba y tenía miedo de defraudarlos. Normalmente son los cracks de la escalada los que hacen conferencias. Estaba muy nervioso. Tragué saliva y salí al escenario. Decenas de ojos seguían mis inquietas manos que gesticulaban, a veces excesivamente, mis palabras. Me relajé. Cuando llevaba diez minutos hablando comprendí que no lo estaba haciendo tan mal o, por lo menos, no lo suficiente para que el público empezase a tirarme tomates.

Después comenzó el turno de preguntas. En un principio parecía que nadie iba a participar. Estuve a punto de dar por finalizada la conferencia cuando alguien levantó la mano. No pude ver sus ojos, un foco me deslumbraba. Le acercaron un micrófono y me preguntó que por qué escalo. Enmudecí por unos segundos, no sabía qué contestar. Cerré los ojos bien fuerte y los volví a abrir. Me senté en la mesa y mirando al fondo de la sala empecé a hablar:

«Porque me gusta. Es una pasión y, como tal, es algo totalmente opuesto a la razón. No hay nada más absurdo e inútil. ¿O es que acaso, desde el punto de vista materialista de la sociedad en la que vivimos, tiene algún sentido escalar una montaña? Están demasiado lejos de la comodidad de los centros comerciales. La razón rechaza, limita o sujeta al alpinismo, y al revés, el alpinismo desobedece y entorpece la guía de la razón. Pero es lo que me hace feliz.

La gente que no escala montañas, es decir, la inmensa mayoría de la humanidad, quizás nunca lo llegará a entender. A veces sufrimos: pasamos hambre, frío, dolor, cansancio… Pero a pesar de todo siempre quiero volver. Enmascarada bajo la razón, la sociedad no tarda en volverse contra mí para decirme que no lo necesito, pero sé que intenta engañarme, no le hago caso.

Creo que los alpinistas somos los Alonso Quijano del siglo XXI. El Quijote es el libro más vendido del mundo. Normal, es muy útil como pisapapeles. Nunca falta en cualquier estantería que se precie. Siempre está allí, en una esquina, cogiendo polvo. Sé que es difícil, pero buscar un hueco en vuestras apretadas agendas y abrirlo algún día. Incluso, llamarme atrevido, os podríais plantear leerlo. Os encontraréis con la apasionante historia de un soñador.

No era simplemente “un pobre psicópata desnutrido que se ponía un orinal en la cabeza”. Se trataba de un luchador que decidió vivir intensamente. Quería ser caballero andante. Él creía que lo podía hacer realidad a pesar de que todo el mundo decía que era imposible y lo tomaban por loco. Se aferró a su meta, a su sueño y no se detuvo por nada. Simplemente seguía su corazón, como nosotros cuando vamos a la montaña».

El público empezó a aplaudir. Incluso algunos se levantaron. Todavía no sé si se trataba de una señal sincera o más bien lo hicieron porque necesitaban estirar las piernas. De todas formas no pude evitar emocionarme, aunque intenté ocultarlo lo mejor que sabía. No me lo podía permitir, durante toda la hora anterior había estado explicándoles cómo orientarse en una ventisca brutal en las montañas de Rumanía, lo difícil que es cagar a muchos grados bajo cero o cómo escalar en mitad de la selva más recóndita de República Dominicana.

Además de ésta, ya he hecho otra conferencia en Valdepeñas y muy pronto vais a poder verme en la Librería Desnivel, en Madrid, y esta misma tarde a las 18:00 h en la Casa de la Juventud de Manzanares (Ciudad Real).

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Conferencia en Manzanares (Ciudad Real)

¡No os la perdáis! Como siempre, estáis todos invitados. Vais a poder ver las terribles e imprevisibles tormentas de los Alpes y sus bellísimas montañas, las frías montañas de Rumanía, las zonas menos visitadas de República Dominicana y la gente que allí vive… Todo ello siempre con nuestro personal toque de humor. El objetivo: animaros a conocer este increíble mundo de la montaña.

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